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EDISON WOODS "Edison Woods" (CD, Borderdreams, 2004)
Por primera se publica en Europa, de la mano del nuevo sello de Dock, Borderdreams, el álbum de début del combo neoyorquino Edison Woods, tras el enorme éxito de crítica y público obtenido con su segundo trabajo, 'Seven principles of leave no trace' (Glitterhouse 2003), nombrado, entre otros, disco del mes en ROCKDELUX.
Desde su cuartel general en Brooklin (New York) y auspiciados por la creativa Julia Frodahl desde el año 2000, Edison Woods son una banda multimedia que fabrica música, performances, instalaciones de arte y teatro.
Un grupo neoyorquino con una curiosa forma de crear sus temas. Primero, la angelical Julia Frodahl –nacida en San Francisco, pero transplantada al barrio de Brooklyn– usa cartas de sus amigos para recoger ideas que se convierten en las letras de las canciones. Después le pone la música de sus teclados, le suma su voz misteriosa, intoxicante, e incorpora las aportaciones de varios músicos más, como Simon Raimonde –de Coucteau Twins– con su guitarra, en su segundo trabajo. Finalmente, el grupo lo junta todo en escena y le añade elementos de performance teatral e incluso de instalaciones artísticas. Crean así una experiencia completa que mezcla lo visual, lo sonoro y ese algo mágico que mueve las emociones.
Crítica en ROCKDELUX de marzo
"Antes del aclamado "Seven Principles Of Leave No Trace" (2003) y de su inminente "Nest Of Machines", los neoyorquinos Edison Woods saltaron al ruedo en 2002 con este trabajo (editado por el sello canadiense Endearing), un mini-álbum de treinta y dos minutos con ocho temas que ya anticipaban lo que depararía posteriormente el colectivo liderado por Julia Frodahl. De hecho, ella es la única que se ha mantenido en Edison Woods de la formación que integró el primer trabajo. Aquí se ve ya el inicio de un estilo que los nuevos compañeros de Frodahl perfeccionaron posteriormente: atmósferas ensoñadoras, ambiente de fantasía delicada y un extremo cuidado sonoro e interpretativo que remite tanto a la lentitud de Low como al catálogo más clásico de 4AD y a la sensibilidad Iynchiana vía Julee Cruise, posible fuente de inspiración para la artista en sus nanas de tendencia curativa y elevadora con un leve poso de misterio. Se dice que algunas cartas a amigos y las lecturas nocturnas de e.e. cummings y Paul Bowles fueron los referentes más claros en unos textos un tanto planos y melifluos, aún lejos de la inquietud que despertarán en su segundo álbum. No obstante, la belleza de "Fear & Yeam", "City Lights" o "Vivian" garantiza una escucha cálida y reconfortante que alcanza su clímax escapista en "Dream Of Things": "Noches tranquilas y dulces guitarras / y poco sitio para las palabras / podemos conducir hacia los lugares más lejanos / y soñar con cosas por venir". (DAVID SAAVEDRA, ROCKDELUX, Marzo de 2005)
CRITICAS de su segundo disco: SEVEN PRINCIPLES OF LEAVE NO TRACE
"Ocurre algunas veces. No muchas pero sí algunas, aunque desgraciadamente, cada vez con menos frecuencia. Esa pequeña sorpresa inesperada que llega de puntillas, sin avisos rimbombantes, sin ruidos ni exigencias, y que termina por conquistar por derecho propio un espacio que necesitaba, sin saberlo, ser llenado. Ocurre con Edison Woods, uno de los secretos mejor guardados de la independencia que trabaja en subsuelo norteamericano y que ahora está al alcance de todos con la edición , vía Glitterhouse .Una oportunidad de oro para dejarse hipnotizar por el arrullo de una de las porciones musicales más hermosas y fascinantes del año que termina (....)
Como esa pluma -real- de ave encerrada en la funda del CD, "Siete principios para no dejar huella" -el título hace referencia a un precepto budista- se antoja el recuerdo de un mundo apenas intuido, el sortilegio de un deseo extraviado en la espiral del alma, el rastro de un encuentro evaporado con las primeras luces del alba. Extraordinario."(Juan Cervera, ROCKDELUX)
"No es un milagro, pero se le acerca. Palabras mayores para el segundo álbum de los anónimos neoyorquinos Edison Woods: un trabajo de altísima sensibilidad, construido sobre ins- trumentaciones clasicistas con un excitante punto de distorsión. El último eslabón de un dream folk vaporoso y turbador comandado por las letras y la voz de una mujer llamada Julia Frodahl, siempre entre lo narcótico, lo misterioso y lo curativo. Tan hermoso que dan ganas de llorar." (David Saavedra, EL MUNDO)
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